Mario Vírico

Reglamento del Rechazo: ¡Tómbola!

Publicado en Lirismos por Mario Vírico en Septiembre 24, 2009

Rechazo!

-Verás, tengo un problema. Resulta que no me satisface ningún tipo. No me refiero a sexo, eso ya sería abrir otro tema. Hablo de que no me siento realmente a gusto con nadie, así que termino por sentirme cansada y los abandono.

-Eso es que sólo has estado con farsantes.

La réplica es mía, claro. No es relevante, pero quiero mi trozo de escena. Ella también quiere cosas. Cosas desde el capricho y la urgencia de la inmediatez: esto, aquello. El caso es que el dedo no señala con demasiado esmero, se encapricha pero vacila, oscila, pendula. Es débil, es una imbécil sin determinación; ella prefiere pensar que es una persona de gran resistencia emocional y sentimientos bien definidos. Lo mismo te sonríe la suerte, te la cruzas y te elige como novio. Sobre la duración… verás, aparentemente, y aquí debo poner el acento, no está sujeta a ningún motivo concreto. Tú confórmate con haberte ganado unos meses de coñoculoteta, que está muy mal la cosa.

A mí de verdad que me duele verla así, tan íntegra y virtuosa, y sin embargo tan perdida. A mí, no sé por qué, no me daría nada aunque se lo rogara. No lo he intentado, pero pregúntale a mi instinto, te dirá que mejor dejarlo correr. Mi dinero no es bueno aquí, mi presencia se tolera con dificultad. No, si ya, ya, si tampoco quería nada, sólo estaba de paso y me ha dado por echar un vistazo. No, si ya me largo.

Ella encaja en un perfil no del todo errado, pero del que sí se abusa con facilidad para explicar a personas de su tipo. Se suele atribuir mayormente a la falta de afecto, y en menor grado a hogares rotos e infancias azarosas o directamente jodidas. Muchos se quedan ahí y no se molestan en ampliar el perfil. Cabe puntualizar, coño. La falta de afecto no siempre viene de afuera; casi siempre es el sujeto el que ha desarrollado de forma temprana y veloz una incapacidad dramática para recibir cariño.

Mi teoría es una incapaz de formularse, desde que se sostiene sobre la creencia de que a ella sólo le mueve el capricho y el infantilismo. Este lo quiero, ése no, ahora mismo me va mal, mejor más tarde, ¿vale?, un beso muy grande, gracias, eres el mejor. Y tú vete dándole, gilipollas. Es mejor jugar al principiante. Llegas, haces como que te marchas y por último le echas una moneda a la tragaperras. Con la cara relajada, que aquí no pasa nada. Lo más probable es que ganes. No sé si mucho, pero seguro que te cae algo. Con ella funciona del mismo modo, es sólo cuestión de que encajes graciosamente en la visualización de su deseo de ese momento concreto. El resto, ya te decía, no está sujeto a ningún motivo concreto.

Así que ahí la tienes. Te hago una breve biografía:

Nació, le rompieron el himen tan pronto que jamás lo asimiló ni se recuperó del trance de la braga roja en el cesto de la colada. Le dolió porque ella es de naturaleza estrecha. De moral, se entiende. Y cuanta más cerrazón y conservadurismo no asumido, pues más droga y más alcoba, no fuera que descubrieran su ingenuo secreto. Después de unos catorce gallos de feria, llegó El Elegido. Pasaba por ahí, acababa de perder el autobús y con la carrera se le desataron los cordones. En esas que el tipo está agachado y ella, que pasa a su lado le dijo ‘eh, se te ha caído un euro’. Entonces él alza el rostro, se miran y surge el amor. Así, por un puto euro. A ellos les gusta recordarlo como un momento de gran intensidad espiritual, identificando la dichosa moneda como -tiene cojones la cosa- símbolo del azar pero también del triunfo del amor sobre el materialismo que tanto daño ha hecho a las pasiones. Tiene cojones que lo diga ella, sí. El la mira embobado y apenas pronuncia palabra, que es tontito. A ella mejor así, lo cual le deja un espacio horario y físico ideal para ejercer el común arte de la infidelidad. Y ya está, creo. Luego ella se muere sobre los cincuenta y tres de un infarto cerebral. Nada sorprendente teniendo en cuenta la cantidad de alcohol y química que ha soportado su esquelético cuerpo. Normal que el sistema vascular la mandara a tomar por culo tan pronto. Mientras ocurre todo esto hay un tipo, pongamos yo mismo. Un tipo sensible, medianamente sensato e inteligente y muy creativo. El tipo se beneficia de la cretina vida de ella y termina convirtiéndose en el más afortunado del mundo. Ah, también se la folla cuando ella cuenta unos treinta y ocho, que es cuando su sexualidad está en un momento óptimo. Esto lo hace cuando se la encuentra a ella recién divorciada. El tipo es buena gente y viste más santos que cornudos. El escenario de la follada no es muy romántico: los servicios de un hipermercado. Así que ella murió sin probar los diligentísimos y amorosos cunilingus del tipo.

Mi corazón es Disneylandia, y el suyo un casino. Yo lo doy todo a cambio de poco, ella pide tanto por apuesta y a veces cierra la mesa y te quedas mirando mientras un codicioso te echa el humo del habano en los ojos. Es por eso que lloro, no por otra cosa. ¿Qué te habías pensado?

Expectativas

Publicado en 24fps, Lirismos por Mario Vírico en Septiembre 20, 2009

Expectations

El único gesto caballeroso que ella aprecia es que se le consienta, que se le obsequie con hectáreas donde desplegar su infancia, una que nunca termina. Poco le importan tu decencia o dulzura. Antes de conocerla solías cazarla hablando de sinceridad y ternura con los ojos soñadores y los dedos formando eslabones. Después llegaste tú, le diste eso y más, le diste un rostro a su ansia. Jamás podrá creerte, tan sólo lo conseguirá durante breves espacios de tiempo, que son aquellos que te harán sentir que está cerca de ti. No podrá hacerlo porque realmente no quiere, teme dejar de parecer una mujer si abandona la prudencia. Pero te arrastrará con ella, te llevará a sitios de los que jamás volverás. Encontrará la poca inocencia que te queda intacta y se alimentará con ella hasta vaciarte. No eres más importante que el anterior o el próximo. No debería preocuparte, pero te está matando. Y es que lo sabes muy bien: sólo eres una estación, una rutina con fecha de caducidad, perderás la gracia y te quedarás solo. Que sí, coño, que hay que disfrutar el momento, pero es que esto no más real que ninguno de tus sueños. Va a llegar ese día, hará de un lugar idílico los restos de un incendio. Te quedarás ahí, inmóvil, sabiendo que ninguna de tus palabras servirá de mucho. La mímica tampoco.

‘Has cambiado’

‘No, tú me has cambiado. Y ahora te vas llevándotelo todo’

No mucho después de decírtelo, desaparecerá.

Hay una grieta en la ficción y un desagüe en el océano. Nos despiertan a golpes, sacándonos del único lugar donde la eternidad significa algo. No saben amar aquí. Hay códigos que prolongan el romance, claro. Por ejemplo, si te diagnostican un cáncer ella se sentirá empujada a seguir a tu lado. Más te vale morirte si no quieres verla desaparecer. Pero no te mueres, ni siquiera tienes cáncer. Es un consumirse lento y exasperante. Atesoras cada una de sus palabras, te las haces tuyas, terminas fabricando un proyector en la sesera y malgastas el tiempo deleitándote con su filmografía. Es una buena definición de la miseria. Lo tuyo no tiene cura.

REALIDAD

Marlon Dean Clift Presenta (IV): Cobwebs

Publicado en Marlon Dean Clift, Sound + Vision por Mario Vírico en Septiembre 12, 2009

A lo telegráfico, que tengo el músculo gramático jodido.

Me ha dado fuerte con Ryan Adams. Una vez más. La original está producida exquisitamente. La demo se resiente del contraste. SoundCloud sólo me permite subir cinco temas al mes. Queda pues una entrega de Marlon Dean Clift Presenta. Ahora pueden descargarse mis versiones. Los originales no. Difundan lo bueno. Coño.

Enter the Porcast

Publicado en Porco Podcast por Mario Vírico en Septiembre 11, 2009

¿Hemos vuelto? Eso sólo lo saben los oyentes, quienes deberían empezar a considerarse como invitados potenciales. Así lo hizo al menos nuestro invitado de hoy, Mr. Mortem. Al buen hombre le apetecía venir y andaba algo harto de que la serie se hubiera estancado. Un gesto muy bello que nos beneficia a todos un poco, creo.

Advertirán el óxido y el entumecimiento. Bueno, advertirán más del habitual. No voy a disculparme aquí; el presente porcast anda lleno de justificaciones mezquinas y cobardes. En fin, que aquí tienen. Sólo piensen que alimentar la vida del programa está en sus manos.

Her life is in your hands, Dude

Marlon Dean Clift Presenta (III): She Wants to Play Hearts

Publicado en Marlon Dean Clift, Sound + Vision por Mario Vírico en Septiembre 10, 2009

En ‘Demolition’, colección de maquetas caseras de Ryan Adams, encontrarán el original. Una canción que describe muy bien mi relación con las mujeres, sirviéndose de una letra tan sencilla como hiriente e interpretada con una desnudez y una sobriedad desarmantes.

Aquí, la versión de Marlon Dean Clift.

Reglamento del Rechazo: Un lagarto ha muerto en el desierto

Publicado en Lirismos por Mario Vírico en Septiembre 8, 2009

Ovencide

A Emily Dickinson la embotellaron, fabricando una de las versiones más dolorosas que del hada cautiva se conocen. Las vírgenes de cera son una perversión similar. Inmaculadas, eternas, coloridas, espirituales… pero siempre sujetas a la concepción de un artesano que podía tener la mano larga, o anular sádicamente la personalidad que sus hijos, aquellos en su día inocentes, lograron forjar. No hay santo que pinte a otro. Siempre hay uno arriba y otro abajo. Y mira qué cochino es todo, que el subnormal del pincel le decide los rasgos a quien nunca fue. Visionarios de cuidado, capaces de decapar la leyenda y verter aguarrás sobre la belleza.

A ella jamás la he idealizado. Sus defectos forman también parte de mi equipaje. Su sonrisa ladeada y arrogante, su indecisión tartamudeante, todo ese balbuceo que ni siquiera ella es capaz de descrifar. Son sus nervios, a veces les da por mordisquearle la entereza.

Detesto resultarle incómodo, y sé que a veces tiendo a observarla de un modo que lo provoca. Eso me avergüenza intermitentemente. El dichoso sé que no debería pero… y otros bailes pendulares. Estoy cansado de desearla dentro, fuera, de lejos y de cerca. Agotado, deshecho. Hoy me ha tumbado al decirme que hace tiempo, durante un momento, se planteó abrirme la puerta. Dice que dudó y que finalmente prefirió dejarla cerrada. Yo ya lo sabía, pero necesitaba oírselo decir. Justo después de decirlo parece que va a añadir algo, pero se calla. Yo hago lo mismo. Se oye a lo lejos una jauría de perros de caza y se me encoge el pecho a la vez que siento el impulso de follármela contra el lecho de pino que cubre el suelo. Follármela lentamente, secuenciando ritmos aleatoriamente mientras le sostengo la cabeza tensamente para lamerle el cuello y le cojo un muslo para irlo presionando con otra secuencia. Sólo quiero removerle la sangre hasta enloquecerla para que me diga algo sentido como sigue, para, oh, mmm. Son los ladridos, desde pequeño me hacen vulnerable. Me preocupo. Jamás la había desnudado en mi cabeza, nunca me planteé qué sabor tendría. Intento abrir el corazón, sacarlo todo como si se me terminara el tiempo, pero no sirve de nada. Me dice que lo que hay es cierta admiración por su parte. Yo le digo que eso no es nada, que nadie se ha amado desde la admiración. Suena a telefilm: profesor y alumna se lo montan un par de veces, la vida de ella quedará marcada hasta el día en que descubre que sólo fue admiración. Al oír eso me siento insignificante. La dignidad lo ve venir pero se planta orgullosa en el centro de la conversación y recibe el golpe; por eso se llama dignidad, supongo. ¿Por qué no era su espalda aquélla sobre la que me corrí el otoño pasado? ¿Por qué no era su cuerpo el que se enroscaba acalorado a treinta mil camas de la mía? Me acerco a ella y no consigo olerla. ¿Me lo prohíbo o me lo niegan? Se me atraganta el lloro. No es por orgullo sino por tratarse de un dolor hasta el momento desconocido, el que viene de una pasión consciente e irrefrenable. Es imperfecta, parece desorientada, te enseña la inteligencia y segundos más tarde replica con ignorancia. Eso me gusta. Es real. Hasta hoy estaba convencida de que lo mío venía de idealizarla. Me río con cierta tristeza; casi sería mejor así. Inventarme una princesa y un castillo, ensuciarme de esa porquería cursi e ilusa.

Me deseó durante unos segundos. Un lagarto ha muerto en el desierto. Es lo mismo. Sólo lo sabemos nosotros, pero es como si nadie lo supiera porque jamás tuvo lugar. Sólo soy una duda fugaz. Ni siquiera un furtivo toqueteo nocturno. Abro el archivo de textos, escucho los MP3 con las maquetas. Al final consigo llorar. Todo en vano, todo abstracto, no tengo papel ni vinilo que quemar, no puedo tirarle tomates a mi rostro en la marquesina. No se puede existir abierto en flor, la Naturaleza se te lleva sobre la marcha. Un lagarto ha muerto en el desierto. Un pececillo fue devorado en el océano Pacífico. Es todo lo mismo. El hijo de puta se finge tierno, ella le premia abriendo la cremallera y metiéndose la carne flácida en la boca. La chupa mal, se yergue, le masturba con apatía mientras le besa después de preguntarle “¿quieres saber cómo sabe tu polla?. El hijo de puta quiere arrancarle la ropa pero es un cobarde, así que tiene que fingir de nuevo. Ahora finge mimo. A ella le arde el coño, por lo que no repara en que al hijo de puta le está abandonando la erección. Diez segundos haciéndose el dulce y se le va. A diferencia de la Naturaleza, ella se lo perdona, le besa maternalmente en la mejilla y le masajea la espalda reseca y granujienta. El hijo de puta vivirá un día más.

¿Condescendencia? No sé lo que es eso. Supongo que sólo la conocen los débiles, los egoístas, los desidiosos.

Le vuelvo a poner el freno a la novela, me desvelo, miro hacia atrás, sigo escuchando ladridos, sigo deseándola, ahora más que nunca. El animal me pide que saque los colmillos y la tome hasta que le duela la carne. El caballero desenvaina y corta al lobo en el lomo.

No se puede existir así.

Reviso el correo electrónico: sudamericana con nombre horrible quiere conocerte, eres un hijo de puta sin talento, lo sentimos mucho pero sus composiciones no se ajustan a los intereses de nuestra compañía, feliz cumpleaños en nombre del servicio automatizado de Empresa de Mierda, nos alegra hacerle saber que su poemario ha sido seleccionado para no ganar, conoce al amor de tu vida, no deberías escribir esas blasfemias sobre tu propia familia ¿quién te ha concedido el derecho a hacerlo?…

Dejadme en paz de una maldita vez.

En la calle es prácticamente lo mismo, aunque la franqueza, de darse, habla entre dientes: me alegro mucho de verte, yo también te he echado de menos, me sabe mal pero no me viene bien, fíate de mí, te estoy hablando de algo que verdaderamente merece la pena, te lo pasarás bien, en media hora estoy ahí, a esa me la follaba durante toda la noche, yo tengo la respuesta, luego te lo devuelvo…

Callaos ya, joder. Un respeto, que ha muerto un lagarto en el desierto.

Marlon Dean Clift Presenta (II): Something I Can Never Have

Publicado en Marlon Dean Clift, Sound + Vision por Mario Vírico en Septiembre 5, 2009

Mañana es su cumpleaños, y aunque éste no sea el mejor de los regalos, es al menos uno sincero. Todo tripas y corazón. Porque nunca podré tenerla, porque ella es la única persona que hace desaparecer mi neurosis y la angustia que siempre la acompaña, pero ante todo porque es la única mujer que ha conseguido divertirme y arrancarme la risa.

Trent Reznor, ese genio que retuerce sonidos y discursos, ese valiente que se adentra en los barrios más chungos de la psique humana, definió aquí magníficamente el sinvivir y las consecuencias que vienen de la obsesión. Pese a que el texto es algo parco, la interpretación de Reznor es apasionante. Estrangulando el grito, afilando el susurro, ora sereno ora desatado. Eso hace que el insistente you make this all go away ejerza un poder subyugante. Unas palabras que, en garganta de un intérprete ortodoxo, carecerían de sentido.

Esta es una adaptación libérrima, llena de licencias personales y que no esconde su incapacidad para reproducir ese riff amargo sobre el que se construye su referente. La idea era captar la atmósfera del original, su violencia velada y tono confesional, la suspensión de las pausas y los vacíos. Una versión espontánea, con todo lo malo y bueno que ello conlleva. Disfrútenla en la medida de lo posible.

Felicidades, besos y abrazos. Y muchísimas gracias por tanta inspiración y por esos gramos de confianza que sé tanto te cuesta compartir.

Marlon Dean Clift Presenta (I): Bitter Patience

Publicado en Marlon Dean Clift, Sound + Vision por Mario Vírico en Agosto 29, 2009

Además de ser un gilipollas también soy un ñoño de cuidado. ‘Bitter Patience’ es un título provisional, el texto tampoco es el definitivo. Sólo es una demo, pero sirve como mapa para no perderse cuando uno pisa el estudio. Me acaban de dar fecha para Octubre del 2010. Entonces se grabará ‘I´m alone on this’ y podré morirme tranquilamente, con la seguridad de haber traído algo bello y honesto a este mundo demente. Lo habrán oído muchas veces, pero es cierto: ser músico es una labor muy desagradecida. A nadie le importa demasiado el trabajo que implica convertir lo abstracto en audible. Y tal vez sea mejor así, que nos den de comer aparte, que se follen a nuestras musas e insulten nuestra hermosa dignidad.

Si quieren más Marlon, o descargarse gratis ‘A Place in the Sun’, lo tienen aquí.

YoumakemesickImakemusic

Hughes.

Publicado en 24fps, Info + Personal por Mario Vírico en Agosto 18, 2009

John Hughes

Sergio Colmenar nos invitó a participar a punta de navaja en un homenaje a Hughes. Yo digo que sí a estas cosas siempre y cuando disponga de cierto dominio sobre la materia a tratar. Esta vez mi entusiasmo era mayor que otras veces por una cuestión de justicia, y es que se ha meado mucho fuera de tiesto a raíz del tránsito de Hughes. De seguir con vida seguramente pocos le recordarían. Lo triste es que quienes lo han hecho ahora han demostrado conservar recuerdos muy reprobables, por imprecisos y erróneos. Espero que nuestra labor contribuya a dejar claras algunas cosas.

Sergio transcribe parcialmente una entrevista que Molly Ringwald le hizo a Hughes, aunque inevitablemente el asunto derivó en una conversación sin corsés periodísticos. Verán que Hughes se reafirma en su romanticismo, esencia imprescindible para el correcto entendimiento de su obra. Sergio abría precisamente el homenaje deteniéndose en ‘Pretty In Pink’ y ‘Some Kinda Wonderful’, artículo que separa el grano de la paja y le propina una buena colleja a esos que siempre analizaron a Hughes desde el burladero. Tono que mantiene en el despiece que hace de ‘The Breakfast Club’, uno con el que sólo puedo estar de acuerdo.

PJ Tena le quita la armadura coyuntural a ‘Weird Science’ y ‘Ferris Bueller´s Day Off’, reforzando la defensa que de Hughes se hace en este especial.

Finalmente servidor vincula ‘The Breakfast Club’ y ‘Reach the Rock’ y repara en la atemporalidad del discurso de Hughes, presente incluso en sus trabajos alimenticios.

En suma, un especial que quizás peque de homogéneo dada la similitud de opiniones que ofrece, pero que también sabe ver más allá de lo evidente y demuestra que Hughes tenía más de profundo que de zorro o frívolo. Hagan el favor de visitar los enlaces, lean y comenten sensatamente.

Porno y Poesía (XXII): In Extremis

Publicado en 24fps, Equis Escogidas, Eugenesia, Info + Personal, Lirismos, Sound + Vision, TBO´s, Té Uve por Mario Vírico en Agosto 17, 2009

Closure875

I. Todas las categorías. Viva la correlación universal.

II. Llevo más media vida sintiéndome príncipe de Dinamarca. Mi dilema es mucho más que un columpio dicotómico, pero hoy más que nunca la estética es el látigo que chasquea la construcción de las nuevas pirámides. Mi dilema es pues el tagline del cartel, la audiencia sólo consigue quedarse con esa fracción del drama. La espada queda fuera del marco, ensartada en alguna garganta falaz. Lo noble jamás podrá ser popular. La nobleza exige exteriorizarlo todo, exhibir las equis con el aliento réptil de una furcia con piel de diván. A la gente no le importa nada, al menos nada que escape a su comprensión. Si no lo capta el sentido no es real, esa sería su frase promocional. Razonan desordenadamente y lo hacen uniendo fragmentos que ellos mismos inventan. Se necesita de mucho genio para fabricar un cubo o una esfera, por no hablar del que demanda encajar el cubo en la esfera. Los individuos de hoy están generalmente lisiados, se abrazan a referencias que luego destruyen si lo creen oportuno. La contradicción es una herramienta de sabiduría tan compleja que a todos se les escurre. Me consuela saberme la menos puta de todas, ya que mi precio es un cántaro y un sueño recurrente donde me tropiezo hasta hundirme el tabique en el seso; el cántaro contiene aire. Me lleno con poco, pero me cuentan que esa esencia ya no se preserva. Es éste un bodegón triste, de pomelos mohosos y quesos ausentes.

III. En uno de los episodios más ridículos de ‘The X-Files’ encuentro una respuesta tirando a completa: Samantha la diña más o menos cuando Fox empieza a ornamentar el trauma. A falta de información se enciega y se autocastiga. Sin embargo el martirio le abrirá un camino que de otro modo no habría encontrado jamás. Una fe hebrea y, como tal, una cabal. Seguramente una adición más de Ducho a Mulder, su golem particular.

IV. Cierro la serie por una cuestión de egoísmo y recelo, que es algo que sólo me ataca cuando he de defender mis creaciones. Ya he encontrado el camino. Llevo alrededor de una semana tomando notas de los capítulos anteriores, ampliando tramas y puliéndole las esquinas, que son muchísimas. Es mío y prefiero que crezca apartado de según qué morales e inteligencias. He llevado al extremo mi neura danesa y ya no confío en nadie, lo cual señala un momento cojonudo para escribir con plena libertad. Las personas ya no me importan, son sólo mis marionetas. El chiste está en que mi decencia no es impostada, mientras que ellos la toman como una invitación a humillarme, a compararse para situarse en algún rincón de esta comedia que les supera.

V. Estoy harto de las personas, pero más lo estoy de los artistas. De los artistas de mierda ya ni te cuento. Están la mayoría concentrados en unos talentos que son ratoneras. Para hacerse una idea de su nivel idiótico basta con multiplicar unas diez veces el gusto por la confrontación y el rebozado vanidoso de un individuo medio. Los peores son los músicos. Cuanto más mediocres más arrogantes. Rebeldes de temporada, galanes de feria, intelectuales a medias, graciosos para nada. Cuanto más jóvenes más estúpidos y baratos. Si les vuelves del revés les verás en seguida la etiqueta con el precio. Como son unos reaccionarios, la cifra es indeleble. Los escritores son otro mundo, cuidado. No parecen agotarse en las conversaciones, son ágiles y fabrican argumentos sobre la marcha. Hay algún farsante que se los trae garabateados de casa, pero afortunadamente son pocos. Los escritores, incluso los fabricantes de novelones trepidantes, disponen de una sensibilidad muy agradable. C0mprenden qué son y dónde están, así que te ahorran darle vueltas a obviedades y redundancias. Ese tam-tam lo tocan de puta madre los músicos. Me sirve para comprobar que no, que no tengo tribu. Será cuestión de ser un individuo bien construido.

VI. Es por lo que cuento hace un momento que sólo comulgo con músicos que entienden la cualidad de lo lírico. Cada vez hay menos porque algún cretino dio la alarma de que eso era antiguo e involucionario. Los espirituales de Johnny Cash o las fábulas del joven Paul Simon tienen más músculo que los gallitos europeos y los bueyes estadounidenses de hoy. Quedan señores como Wainwright, que te habla de locazas y anales sin perder la clase. Quizás le viene todo de cuando conoció a Leonard Cohen. De buena mañana, en el piso de Leo, el tipo trajeado y comiendo cereales. Qué clase y qué todo.

VII. Se trata todo de una cuestión de angustia mal encauzada, de no querer abrir según qué puertas. Viene de un sistema supersticioso que se diría está inscrito en el anverso de la persona. Es un problema léxico y conceptual muy común y deprimente. La palabra debe comprenderse como un elemento tridimensional. Se llega a ello previo algoritmo. La palabra tiene una importancia matemática. El mundo sigue lleno de esos dichosos diques conductuales, la represión reprimida si quieren, el efecto infinito, el televisor dentro de otro, el bucle del vacío. Los ponen bárbaros que visualizan las palabras en forma de palos y rayas. Las palabras se las lleva el viento, dijo el garrulo con la panza llena de alubias. La palabra nació de un conjunto de necesidades primarias. Esto lo ilustra maravillosamente Mazzucchelli en su adaptación del ‘City of Glass’ de Auster. Me refiero al segmento donde habla del Lenguaje y la Luz. Hay quien afirma que esas necesidades están más que cubiertas, lo cual es una bravuconada monstruosa. Lo importante no somos nosotros, sino el estudio y traducción oral de todo aquello que se ha convenido imposible o quimérico. Será que de tanto hablar hemos terminado por ignorar el lenguaje.

VIII. Finalmente me ha infectado un mal terriblemente ordinario. No me queda tiempo, me siento viejo. Vaya, la misma mierda relativa de siempre. Demasiados ataques a mi dignidad han derivado en eso, en cuestionar intermitentemente mi valor como persona, amante y activo. Lo de meter el tiempo en la ecuación es de un desesperado almodovariano, pero en paleta warholiana. Una jaqueca estética, por decirlo de algún modo. Me preocupa el deterioro físico, pero es salvable. Ahora es necesario que afloje la angustia y me amolde un poco a la rutina general. Despertador, menos tabaco, cero compañía, un trabajo alimenticio y el resto para mí, para el porno y la poesía. Le he dedicado demasiado tiempo a cosas que apenas nadie valora. El blog me hace dudar. Pasa cada año, lo sé, pero algunos días lo leo y me parece una gilipollez. Muy esmerada, eso sí, pero una gilipollez de pies a cabeza. Tengo por terminar un discurso existencialista alrededor del Jason Bourne de Matt Damon. Parte un poco de mi canción de siempre: estamos idiotizados por lo visual y se nos ha atrofiado la disquisición. Pienso en Richard Chamberlain, que también interpretó a Bourne… y a un cura partido en dos por culpa de la ambición y el deseo. Un fondo de armario muy podrido el de la industria del espectáculo. Me duele lo de Chamberlain. En fin, que hasta que no publique lo de Bourne me callo.

IX. Tenía que acabar en veintidós, sí. Qué retorcido es a veces el chungosciente. Mira luego: In eXtremis, I, X, números romanos, títulín en latín. Anda, pégame.