Mario Vírico

Marlon Dean Clift Presenta (IX): Drop

Publicado en Marlon Dean Clift, Sound + Vision por Mario Vírico en Noviembre 28, 2009

Más Red House Painters. Otro tema perteneciente a ‘Ocean Beach’. Principalmente habla de un hombre digiriendo la infidelidad de su pareja, pero son tantas las aristas en la poesía de Kozelek que ‘Drop’ puede leerse en múltiples direcciones. Como canción de pasiones y dudas, si así se quiere, o como crónica del vacío en la pareja.

Me gustaría compartir una anécdota que vincula los temas que les presentaba en las dos últimas ediciones, y que explica muy bien la desnudez del universo de Kozelek. Tanto ‘Katy Song’ como ‘Grace Cathedral Park’ y ‘Brockwell Park’ hablan de la misma persona, a la que Kozelek -a través de Sun Kil Moon- dedicaría ‘April’ tras su muerte. Me parece admirable entregarse de ese modo a una persona y amarla tanto a través de la música. No es una historia nueva, es simplemente que Kozelek posee una capacidad sobrenatural para expresar su imaginario -esa Norteamérica fantasmal llena de rincones idílicos- y narrar su crónica sentimental.

Sobre Kozelek, Red House Painters y Sun Kil Moon hablaremos largo y tendido en un artículo que verá próximamente la luz en Starman Magazine. Si no le conocen todavía, háganlo. Además, ésta es una estación ideal para ello.

Another Swan Hits the Ground

Publicado en Lirismos por Mario Vírico en Noviembre 28, 2009

1. La opinión me ha colocado a su lado, siéndome favorable por primera vez. Sin embargo se interpone este tejido, que sólo el asesinato o el afecto consiguen rasgar. Como no me bastan los brazos ni la verga, no llego. Nunca lo hago, por lo que me engaño con la ilusión de que el recorrido es uno gratificante. La ternura es obscena. Cierra la puta boca, juega o lárgate de aquí, me dicen a menudo. La inocencia es ofensiva.

2. No he conseguido salir del aeropuerto, no me atrevo todavía a entrar en Gauvy Estate. Supongo que lo narrado hasta el momento está ejerciendo como bálsamo, ése que tanto necesito. Dejémoslo en que temo adentrarme en Gauvy Estate y conocer a Zola por los pies descalzos mientras el servicio me guía hasta mi dormitorio. Quisiera poder apartar los ojos de ese cardenal en la pantorrilla, de esa joven variz, de esa quemadura en el empeine, del vello áspero que nace de nuevo en la calma del descuido. Llevo demasiado tiempo observándola, incluso cuando su feminidad se toma vacaciones; es precisamente entonces cuando mi pecho dibuja ansiedades, tanto frescor produce recibirla sin artificios.

3. La culpa la tienen el uno y el dos de hoy y otros puntos de semanas anteriores. Qué sucio delegar la culpa en lo ajeno, tanto da si se trata de un ente o un objeto. Si la culpa es mía, soy yo quien ha saboteado los tres últimos flirts. ¿Pues sabes qué? Me trae sin cuidado. No hay nada peor que levantarse con la boca pastosa y el aliento fétido en la cama de una extraña. No hay castigo peor que forzarse a negar una pasión. Ahora con el MP3 es diferente, me refiero a que se hace un poco más llevadero; las estaciones y las esperas cobran aire y cadencia cinematográficos, y lo mundano va embelleciéndose según discurre la selección aleatoria. En trenes y autobuses marco mi presencia exhalando angustia sobre las ventanillas. Me gustaría conservar el sentimiento que te empuja a trazar corazones, pero sólo hago que delinear las verticales largas y las horizontales breves de estas eles y sus ángulos rectos que se eternizan. Cómo, cuánto te amo. Por ser musa, musa corpórea, por aparecerte en carne, en carne lechosa y cabellos córvidos.

4. Debo aclarar esto ya mismo: el fin en Finlandia no era una monería léxica. Una beca la pondrá ahí durante seis meses. Le he pedido que fotografíe el frío y me lo envíe. De todo esto sólo me reconforta saber que, de ser yo su pareja, celebraría su oportunidad en lugar de reprocharle mi soledad, cosa que sé hará en silencio ese individuo que no es ni bello ni dulce ni brillante pero que conoce el olor de sus humores. Fantaseo con una comunión furtiva que nos exorcice. Con que me sorprenda posando su mano en mi nuca, que es el único modo de apaciguar a la bestia. Con que me robe la mano y se la ponga en el pubis mientras me despieza con la mirada. Fantaseo con nosotros haciéndonos una promesa, cumpliéndola, entregándonos a un código noble y pretérito. En cierto modo, el no tenerla es algo muy bello; me garantiza la pureza de cada sensación, de cada ele en el vaho.

5. Empecé Porno y Poesía: La Novela con la imagen de un cisne al que toda persona debe encontrar y dar muerte para completarse. Prolongué la metáfora siguiendo las líneas que determinan el blanco y el negro para contrastar esas parejas elementales  que forman ternura y lujuria, vida y muerte, consciencia e inocencia. Hay muchas más, y aunque llevo años rehuyendo las distinciones binarias, éstas me sirven ahora para describir el arco que nos comprende desde lo mágico a lo mezquino. Mientras tanto busco un cigarrillo en el abismo del viernes noche, con tanta urgencia que olvido detenerme en la cajetilla que me ofrecen, ésa que luce nuestras iniciales. Maldito y bendito seas, fulgor quinceañero.

Atticus equals Marcus equals Cygnus

Publicado en 24fps, Lirismos por Mario Vírico en Noviembre 21, 2009

1. Veinticinco horas despierto dan para mucho. La última de ellas la invierto en un monólogo hamletiano (otro más, hay que ver lo danés que me pongo) que utilizo para tallar un poco más a Marcus Cygnus. ¿Es un caballero? ¿Un ángel caído? ¿Un mierda con delirios de grandeza? No y no, un mierda sí que no. El caso es que termino preguntándome si su caballerosidad viene de ser un tipo noble o si por el contrario ha ido construyéndose a base de represión y celibato. ¿Habrá aprendido realmente a separar al hombre del Hombre? Seguiré con ello. Mañana por la noche llegará al aeropuerto privado de su cliente. Isla Santa Catalina, Avalon Bay. Dejo escrito vino y pasteles en mi croquis del próximo capítulo. Gauvy Estate suena bien.

2. Tres encuentros en una noche, tres. Al final va a creer que la estoy siguiendo. ¡Qué más quisiera! De acuerdo, es un pueblo minúsculo, pero no es buena señal coincidir tan a menudo en tan poco tiempo, después de años viviendo a oscuras. Me coloco el cuello de la camisa con modales de cisne mientras mantengo el arqueo inocente en las cejas. Le digo con ello qué mal te veo, te veo donde siempre, se te ve pequeña, será que estás muy lejos de mí. Ya no me quedan mujeres. Estoy harto de darlo todo a cambio de nada, de fregarme con criaturas que no saben quiénes son y no quieren saber quién soy. Cuando visite el ardor, un poco de pomada porno y listos; todo solucionado. Sonríe, guapetón. Lo estás haciendo muy bien. Eres el último de tu especie.

3. Me acurruco en la cama copiándole la postura a la gata y sorbo el té con labios de corazón. He trazado una ruta para visitarla sin que lo sepa y leerla con la mano en el estómago. Sobre el suyo, se entiende. Puede que no me note nunca, pero ahí me tienes durante treinta o sesenta minutos diarios acariciándole la cara interna de los muslos, susurrándole poeMarios al oído que me roba su pelo. Como no estoy ahí más que como fantasma, no puedo apartarle el mechón del pabellón. Me gustaría llevar un poco más allá el diálogo, pero prefiero mantenerme gaseoso, no sea que me descubra.

4. La noche está sucia, las narices sangran, Wizard Boyle engulle bocadillos de pastrami a las dos de la mañana. Yukio Bickle, consciente de que el hombre es un artilugio rudimentario y quebradizo, aparca el ataúd amarillo y se detiene a escuchar el rumor del oleaje por segunda vez en un año. Cada cierto tiempo desvía un ojo hacia el portal tras el cual Iris Haze se arrodilla para comprarse vestidos gritones y gafas de sol de plástico. Se parece a la chica de Coppertone. En la radio, un asesino de macarras llama a un consultorio para insomnes y Dios se manifiesta en la luz ámbar del dial. El coche huele que produce náuseas, hiede a humedad e indecencia. Calvin Schrader despide el programa de esta noche: …y no olvidéis limpiaros la nariz, cerdos.

5. ¡Boo!

6. Me quedo atrapado en un arpegio, no encuentro fórmula capaz de casar el prólogo en el aeropuerto con el fin en Finlandia. La canción me pide que me quede un rato más, así que vuelvo a empezar y reordeno las notas de tres modos distintos. El segundo no está mal, finge llevarte al tramo dulce pero da media vuelta y te devuelve al acorde del aeropuerto. Sin embargo, algo sigue fallando. You’re a prey, the fleece / the rifle agrees, the hunter cheers. You’re a prey, a fleece / the rifles agree, the hunters cheer. Y no salgo de ahí, sólo hago que guiarme por el olor a pólvora y evitar las trampas que marginan la senda elegida por los cazadores. La metáfora se me escurre entre el cuenco de las manos, como un reloj alejandrino.

Marlon Dean Clift Presenta (VIII): Grace Cathedral Park

Publicado en Marlon Dean Clift, Sound + Vision por Mario Vírico en Noviembre 14, 2009

Mark Kozelek y los parques como escenarios donde las relaciones se diluyen o trascienden lo cotidiano para convertirse en algo mágico. Ya les decía, un poeta y compositor a tener en cuenta. El original lo tienen aquí, para que comparen y me critiquen.

Marlon Dean Clift Presenta (VII): Brockwell Park

Publicado en Marlon Dean Clift, Sound + Vision por Mario Vírico en Noviembre 10, 2009

Es una vergüenza que todavía no se haya reconocido a Mark Kozelek como el gran poeta y compositor que es, muy por encima del mitificado Dylan. El original pueden encontrarlo en ‘Ocean Beach’, de Red House Painters.

Les recuerdo de paso que los covers son descargables.

Aquí siempre es otoño. O sea, que se vive en una eterna incerteza.

Publicado en Lirismos por Mario Vírico en Noviembre 10, 2009
Let'em play

Jolín Zooey, siempre me toca hacer de Nancy...

1. En las últimas semanas se hace más o menos legible (lean leíble si gustan) el siguiente balance: ‘(500) Days of Summer’ está gustando a la gente adecuada. A los que necesitaban algo de luz sobre ciertos rincones que sólo fabrican telarañas y fantasmas. Pero pocos vamos más allá del suspirito satisfecho. Nadie se pregunta en qué coño andamos perdiendo el tiempo. Vamos arrugando la piel, endureciendo arterias, preparando infartos y poco más. Interactuamos en lugar de relacionarnos. Nos dedicamos básicamente a jugar con el prójimo. Somos corteses no por deseo sino por interés. Somos Gary Colemans, felices sólo si detenemos antes nuestro crecimiento. Sonrisitas blancas en el plató de la NBC. Las reglas son pocas, sencillas, y es aconsejable seguirlas. Cada día somos más sitcom y menos Zulawski. ¿Ha intentado alguien rasgar el tejido de la Realidad? Llevo un cabreo que no lo sabes bien.

2. No me voy a esconder: la película me ha encantado. Me ha hecho más feliz, me ha quitado el miedo a hacerme un caminito de marshmallows hacia el abismo. Ya en Agosto avanzaba algunos síntomas; ahí empezó a crecer Zola Gauvy. Recortes, y con ello descubrir el bien que me hace partir mis discursos en brevedades concretas. Superpuse a Zooey con Laura, les busqué paralelismos porque no son antitéticas, me acordé de aquella alucinación auditiva que me visitaba con diecisiete años, de los vestidos de algodón que recordaba de fotografías antiguas. Años y años de sensaciones cristalinas que carecían de nombre o contexto. Esto no lo jode ni dios. Va a ser un dramón que hará que se le caiga la cara de vergüenza a quien lo lea. Y luego está el amor, toneladas de besitos, caricias, lagrimones, encuentros, rupturas y un final en technicolor. Me estoy metiendo en las bragas de mi musa, el otro día sin ir más lejos le quité la virginidad. No estuvo mal, aunque del chico ni me acuerdo. Se juega así, ¿no? La película me ha curado, sí, pero también he desgarrado un poco la venda de mi felicidad, esa ceguera de Matt Murdock que tan valiente me hacía.

3. No nos conocemos, no nos tocamos, no me tocan, nadie se fía de nadie si no hay un código de por medio. Dale que te pego con mentirijillas y excusas, con amistades a medio gas, con eso de la conocidumbre que tanta gracia me hace y tanto odio siembra en mí. No soy mucho más inteligente que el resto, para qué engañarnos. He reducido mi radio de confianza hasta que ya sólo abarca a una persona. Encima me he equivocado de persona, o eso intento inculcarme con tal de no romperme a llorar ahora con el frío y el olor a perfume en el abrigo [yo es que sabía antes que tú que llorar viene de rozar la felicidad en un paseo de etereidades y anhelos]. Mi antigua jefa nos cazó charlando en un rincón de la cafetería, me levanté a pedir un café y la mujer me cogió del brazo: “Qué bien que os veo,”. Y yo: “Díselo al hijolagranputa que la tiene engañada, yo sólo soy un pasatiempo”. Me dice que sea paciente, que ella es muy joven y todavía no me sabe ver bien. Me intento vender una alegría pensando que alguien ahí fuera ha captado cierta electricidad entre nosotros. Yo sé que la hay, y que ella la niega porque hay que ceñirse a las reglas. Y yo ahí, rebel rebel, sacando el Bowie.

4. Me llena mucho leer a esta chica. Los amorfos pensarán que es una calentura inconfesa que se engalana para no llamar la atención. Qué equivocados que están, y cuántos son. Me llena ver cómo abraza los versos y se hace mantas, armaduras, un chándal, un sombrero, una espada. Me llena leerla pisar la hojarasca con esas líneas que de tan naturales sólo sabríamos llamarlas imperfectas. No me olvido de ponerle a la escena los dedos de esmalte degradado. A mí se me pone dura respetando a las mujeres tal cual son, parafilia que comparto en soledad. Y es que son tantos hombres creciendo en horizontal con la fantasía de lo opuesto… engañando a las hadas, embotellándolas, fabricando muñecas y arrancándoles los ojos. También me pongo voraz frente a según qué clase de pubis velludos; será que en los tebeos que escondía de niño les dibujaban el umbral con colores oscuros. Me gusta que le gusten las palabras, soy de gustos simples. ¿Qué quieres que te diga? ¿Qué excusa quieres que te ponga?

5. No soy un cantautor folk, pero me llaman eso cuando no me quieren cerca. Del mismo modo, dejan de llamármelo cuando no me quieren cerca. Supongo que no me quieren y punto. Han llamado a un garrulín del extrarradio barcelonés que canta en inglés criptoburgalés -pero que se ha dado cuenta de ello y se ha pasado al castellano- y a un jerezano que querría parecerse a Jeff Tweedy o Bob Mould. Ninguno de esos dos spaniards pasaría de las salas de detención del JFK Airport. Los otros dos son yanquis y entienden el negocio. En lugar de copiar fabrican a futuros copiones, saben cómo se asimilan las influencias y qué hacer con ellas. Yeah, baby, tonight forever together, parlotearán los wannabes al término del concierto. Haciendo amistades internacionales de cara a encontrarle salida a su próximo EP, algo llamado en plan ‘Arsa la Greis que tiene mi Yef Bacli’ o ‘I suck ass but no one´s gonna put me out of my misery’. Yo a estos chicos siempre les digo eso de don´t quit your day jobs. ¿Envidia? Ninguna. Si no eres visitante no te pagan las cuerdas vocales desgarradas, ni los falsetes, ni los johnnycashes. You’ll be licking my big black hairy balls in no time, you dirty bunch of rednecks. Y ya que estamos con el orgullo negro, ‘Black Dynamite’ es la cosa más funk que he visto (y oído) en la vida. Funkier than funk, vaya. Está todo orquestado, desde los fruncimientos de ceño hasta las comas de los diálogos.

6. La semana pasada le di a conocer a Laura -intuyo que por un impulso salido de mi feminidad- a Azure Ray. Esta mañana estábamos cada uno en su ciudad, cada uno con su rutina de papeles y procesador de textos. Como el mensajero electrónico nos cuenta lo que escuchamos, a veces me da por curiosear qué le llena los oídos a la conocidumbre. Miro y la encuentro escuchando la misma canción que yo. Y es eso, que la sincronía me pone gilipollas perdido. El sábado me dijo que le gustaron mucho y yo le confesé que ‘Sleep’ me hace pensar en ella. Y ahí me tienes, con ojitos de iluso, hilando hechos y sobrevalorando sincronías menores. Contaba una vez por aquí que uno de mis remedios contra el insomnio consiste en imaginarla a ella rendida, respirando por esa nariz tan bien perfilada. Me da paz saber que su cabeza está descansando, que deja de cargarse preocupaciones y ansias por unas horas. Es una chica admirable, de veras que lo es. Supongo que soy demasiado sucio como para merecérmela. O serán las reglas. Será que huelo a muerto o antiguo.

7. Mira qué precioso bodegón de mujeres. Me las comería a las tres, pero va en contra de mis principios, así que les agradezco que me sostengan por lo que queda de mis alas. Zola, Luna, Laura. Las tres tienen un La, que es una nota preciosa. Perfecta para abrir los lamentos si se toca en menor. Si cierras con ella en mayor tienes un final lleno de luz y esperanza. La música sólo se puede explicar mediante la sinestesia. Y ahora que lo veo, recuerdo lo que hablaba con un compañero de letras. Que si el subconsciente se nos escapa por el vocabulario. Helo aquí: Zola es la única que termina en La, la única ficticia. ¿Será mayor o menor? Me voy, que le estoy siendo infiel a doña Novela. Ella me proveerá de respuestas. Para ser muy hombre hay que saber ser muy mujer, eso ya os lo digo ahora.

Pochoporcast

Publicado en Porco Podcast por Mario Vírico en Noviembre 8, 2009

Domingo, resaca, amoríos. Cógete la manta, túmbate en la cama y deléitate con Danzante, el prestidigitador de los aviesos. Y Luna, por dios, ven a vernos. Pronto.

Marlon Dean Clift Presenta (VI): The Way That He Sings

Publicado en Marlon Dean Clift, Sound + Vision por Mario Vírico en Noviembre 8, 2009

Reto superado: cantar a lo Jim James con resacón, corazón roto y seso revuelto. Llevo alrededor de un año enamoradísimo de este tema, obra de los luminosos My Morning Jacket. Contagioso.

En unas horas grabamos porcast ñoño, quejica y sensiblero. Adivina quién viene a danzar esta tarde.

Reglálogo del Desazo: A Bloodier Shade of Pale

Publicado en Lirismos por Mario Vírico en Octubre 28, 2009

Bloodonwhite

Esta noche hemos vuelto a follar. Mis sentidos la recuerdan pero mi cabeza la aparca constantemente. Pesa mucho y hace ruido. En el sueño ella es una presencia cuasi etérea, no cobra rostro hasta que la odio deseándola y la deseo odiándola; el sentimiento es reversible, cambia según el recuerdo desde el que la proyecto. Al hacerse física veo mis brazos pálidos hacerse morenos al tomarla, y su lienzo infiel tornarse lechoso. Le aprieto las muñecas, que son pequeñas y caben en mis manos. La muerdo y le arranco un pedazo de pecho, lamo su cuello y lo preparo para ser desgarrado. Como soy un hombre estúpido me acomodo en mi acción. Estoy seguro de encontrarme devorándola, pero por cada bocado ella drena unos centilitros de mi decencia. Esto explica que yo soy lúcido y acuoso, y ella sólida y correosa. Como un mal bistec.

Poco importa si paso mis sábados con la cabeza reposando sobre pechos y estómagos, o si me acarician el pelo mientras me atiborro de humedades acidulces. Ella siempre aparece, física o figuradamente. Pasamos tanto tiempo juntos que ahora todas las conexiones me llevan a su coño rencoroso. Se resiste a crecer, o no puede, y me señala a los niños que le van llenando las cavidades. Quisiera no haberla conocido, no habérmela follado por el culo. Desde ella que he perdido mis convicciones, mi respeto hacia mí mismo, el ritmo pélvico. Me convirtió en uno más, en un hombre al que te puedes follar con un par de besos y una invitación. Es por eso que ahora todas los encuentros terminan del mismo modo: la primera noche en la cama, la segunda consistirá en una serie de entrevistas, la tercerá decidiremos si nos gustamos. Pero yo ya no conozco a nadie, todo me parece húmedo y angosto. Ella sonríe, hoy saluda cuando se pasó un año entero evitándome. Cree que aún confío en ella, pero se equivoca. Para mí sólo es una criminal, una sucia que creyó enamorarse de mí y pasó ese tiempo actuando, fingiéndose honesta cuando yo era el único que lo era, dándome placer para esconder. Y que me llamen anticuado, pero si algo termina es que nunca fue real. No voy a fingir que me es indiferente, antes te mato. O te follo. Te follo como no sabe follarte nadie. Te como el coño a pesar de la menstruación, luego te la meto hasta el pubis y dejo que el glande se caliente con la sangre de tus entrañas. Deja de razonarme si no me comprendes, déjame entrar y quédate quieta.

Marlon Dean Clift Presenta (V): The Sewers of Memory Lane

Publicado en Marlon Dean Clift, Sound + Vision por Mario Vírico en Octubre 22, 2009

Chet Baker me daría con la trompeta hasta hundírmela en el cráneo si oyera el tema que les traigo hoy. Necesitaba un motivo introductorio para ‘I´m Alone on This’ y surgió esto, de una asociación imbécil entre jazz y nostalgia. La idea es llevarla desde la calma hasta un pseudo-Costello, cosa que intento aquí tímidamente. Ya sólo me falta encontrar a un trompetista de verdad y dejar de hacer el mico con la boca.