Mario Vírico

VERANO VIRICO: Mahalo

Posted in 24fps, Overtures by Mario Vírico on Julio 9, 2009

ForgettingSarahMarshallTitles

La película se abre y se cierra con Peter Bretter desnudo. Nos señala que está cómodo y enamorado, de un modo cercano a lo filio-maternal, que es cómo el hombre no se ve forzado a emitir renuncias y puede andar en pelotas por casa sin temor a regaños. Cuando Sarah abandona a Peter, se nos lleva de paseo por el pocas veces ilustrado tour de las lamentaciones: hombre llorando, hombre autocompadeciéndose, hombre follando con locas, hombre rememorando los segundos más dulces. Esto es, un hombre náufrago de sí mismo. Así pues, su escapada a Hawaii puede leerse dentro de lo metafórico si se quiere.

Jason Segel escribió el guión y las canciones que forman parte de ‘A Taste For Love’, el musical en el que Bretter trabaja y que terminará por redimirle. Dicen que todo viene de cuando Segel y Linda Cardellini rompieron. Suena a una de esas anécdotas que tan bien le sirven al marketing, una de esas trampas para espectadores crédulos, pero visto el film esa idea desaparece. Recalca las dagas envenenadas y las lágrimas contenidas, le da más sentido al marco profesional de Sarah y Peter. Pero volvamos a Hawaii, que es donde realmente comienza todo.

Paul Rudd interpreta a un tal Chuck que ha elegido llamarse Koonu. En la isla todo es posible, una idea tan conservadora como hermosa. Así que Segel le coloca a Bretter un salvavidas, una bella y dulce morena que funciona como antítesis a la fría y rubia Marshall. Al final resulta que el film no es una comedia asalvajada. Es algo más bien plácido, de conversaciones y revelaciones pequeñas y mundanas. Tiene mucho de rendención, ya lo decía antes al mencionar cierto musical, de revelador título e intenciones. Me tengo que repetir, es todo muy conservador. Y también muy hermoso. Insiste aquí y allá en la importancia de la isla, que es la representación espacial del trance. Clásico, infalible. No me sorprendo, pero tampoco me quejo. Es más, lo disfruto. Cada vez que la veo me voy de vacaciones con Bretter y pongo algo de orden. Posee cierta atmósfera, elemento habitualmente descuidado en la comedia de amoríos.

Produce Judd Apatow, contra quien los modernos vienen cargando las tintas por eso de alumbrar o amparar películas con fondo rancio. Andan equivocados proyectando su rechazo hacia Apatow, mientras que demuestran no estar atentos al circuito contemporáneo de comedias románticas. Las hay verdaderamente cobardes e insípidas como ‘Definitely Maybe’ o ‘Chaos Theory’, ambas protagonizadas por Ryan Reynolds; fíjate tú qué curioso. Por no hablar de las numerosas aportaciones de Matthew McConaughey, origen involuntario a toda una escuela de humor que ataca las zonas más afectadas por el género. Ocurre que se deglute mal y se digiere peor. Lo de Segel es muy saludable, por el arrojo y la desvergüenza. La autobiografía encubierta es un patio de juego fantástico, pero la diversión se encuentra en los detalles y no en la panorámica, que es lo que finalmente enamora a los bobos.

A mí me partió el corazón una rubia iracunda, y poco después conocí a una morena amable. Sé que desbarata lo expuesto, pero no puedo esconder mi identificación con Bretter. A ustedes les dejará indiferentes. Quizás por falta de familiaridad con la historia y sus capítulos, puede que por una simple cuestión de sensibilidad marchita. Ese es el verdadero y maldito problema. Ya no saben si juzgan el cine por su piel o su carne. Mezclan sabores, se les atiborra la percepción y luego les repite la papilla.

VERANO VIRICO: ¿Te acuerdas del Plan 9?

Posted in Eugenesia by Mario Vírico on Julio 8, 2009

BLOG

Hay algo de sadomasoquismo en mi travesía veraniega. Ayer, retomando mi rutina del verano pasado, me pateaba un buen número de blogs, sacados todos de mi surtida y abundante colección de marcadores zorrígneos*. Este blog ha sido eliminado, última entrada publicada allá por 2007, cero comentarios, un vídeo que se quiere gracioso, otro bendito que cuelga el mismo vídeo. Sigo. Entradas brevísimas o demasiado largas, opiniones prestadas, poca ironía, exceso de autoconsciencia empleada con fines autoindulgentes, mucha menos ironía, toneladas de sentimiento redundante, impostado. Puedo seguir, pero perdería los papeles y los motivos.

¿Que el blog no ha/había muerto? Permítanme discrepar.

Es cierto que no se puede hablar de un tránsito oficial, ni siquiera de un abandono masivo del medio; ni falta que hace. Las esquelas las escriben la ausencia de entusiasmo y la poca participación. Les avisé de que eran los síntomas a considerar, que estos se harían más acusados en poco tiempo y que de ahí pasaríamos a una suerte de suspensión de los eventos. Pues claro que mi interés ha decrecido, pero se trata de una reacción venida del aburrimiento. Contadme algo nuevo, desgraciados. Planteadme retos, ofrecedme argumentos. Y como alguien bien predijo en su día, sobreviven los constantes y cariñosos, junto a los que gustan de masturbarse en público. Eso me lleva a darme un par de bofetadas; sólo un par.

Me hago pajas en mi blog. Muchas. Me gusta pensar que, al eyacular, lo mancho todo con cierta carga literaria, con un sentido del humor denso y retorcido. Me alivia no recibir apenas comentarios porque es algo que me asegura preservar cierta dignidad. Me dice que no me he vendido al público, y que mis monerías son totalmente espontáneas. El alien se metió demasiado en el papel, me harté de decirlo antes de enviarle a casa e inaugurar Casa Vírica. Pero pese al síndrome Weissmüller el pielgris dejó un pequeño  y airado legado: El Plan 9. Dieciocho entradas que podrían haber sido más, pero bastante representativas de lo que se cocía y de lo que se sigue cociendo en los crematorios de la blogosfera. El proyecto debía seguir bajo el epígrafe eugenésico, pero el público falló. ¿Me habrán matado y no lo sé? De verdad que poco me importa. Ya surgirá cómo retomar la labor. No tengo ninguna prisa.

Ayer, les decía,  retomé mi travesía del verano pasado y llegué a un blog lleno de masturbaciones, literatura barata y comentarios en cantidades industriales. No soy envidioso, aunque sí muy aversivo. Me enfermó leer a su autor tan feliz de sus relatos, que no son más que estampitas pobremente descritas, desnortadas, lastradas con un vocabulario poco colorido y unas reflexiones ramplonas y/o previsibles. Esa maldita creencia de que toda muestra literaria deber cerrarse con una conclusión. Lo peor vino al atender la parte de los comentaristas, quienes no participaban en los textos sino que los malinterpretaban para verter después impresiones en paralelo. Es que mi vida, si yo también pero un poco diferente… Y las loas, que fertilizan los egos poco o nada madurados. Tenemos entonces a un escritorzuelo que puede levitar porque controla su atmósfera y ha dado con algo que se vende muy bien entre un público que nunca compra nada. Son muchos como él quienes todavía sobreviven así. Inofensivos, aunque sólo hasta cierto punto. Ahora les cuento.

Me inquieta muchísimo imaginarme a estos individuos en sus otras vidas. Cada sonrisa de satisfacción, cada asunción equivocada pero defendida con arrogancia. Todo porque le leen, se cree beneficiado por esa fatal retrocomprensión que se da entre el blogger altivo y el lector defectuoso. Me inquieta esa contradicción del ego. Que lo emplee exclusivamente para elevarse, sin plantearse la posibilidad de que su ejercicio en el blog está equivocado. Ya digo, ego poco madurado, incapaz de autocriticarse y por lo tanto de escapar a ese ridículo recreo. Y atención al gran cinismo: la falsa modestia que acostumbran a lucir en ese estanque del Narciso que es el apartado sobre mí, sobre Yo, sobre el Autor. Modestia que no rige ni formas ni discurso, sólo está ahí para saludar con la sonrisa llena de dientes hermosos. Pero qué chico tan majo, dice que sólo hace esto por afición, pero es que además lo hace requetebien.

Y es que los que siguen vivos son todos unos benditos.

*Zorrígneo: Referente o relativo a Firefox

Porno y Poesía (XIV): Cuando yo vaciaba el lleno

Posted in Lirismos by Mario Vírico on Julio 4, 2009

Vacío

Cuando yo vaciaba el lleno podía beberme dos litros de vino tinto, insultar a mis musas y dormir en un banco. Despertarme bien defendido al toque de porra en la espalda, disculparme con cortesía y comprar dos litros más de vino. Bebérmelos, gruñir y encontrar a una musa nueva.

Hasta que me vacié, que fue cuando dejé de ser lo más importante en pantalla.

Me follo a una chica que hoy se presenta en el trabajo con pendientes nuevos. Pregunto con inocencia, especulo, saco a Sherlock. Parecen el regalo de un hombre. De un hombre que te tiene en buena estima. De uno que folla contigo…

A la mierda los rodeos.

Pues qué equivocado que estás

Me suena a respuesta incompleta. No acabo de acostumbrarme a ello, y eso que ya es acuerdo y asueto.

Hoy no quiere follar conmigo. Me emociono y le sonrío al borracho de la izquierda, porque yo tampoco. El de la derecha quiere follársela porque no tiene soriasis y se siente aceptado. Mola que todo cuadre. Me emociono y sonrío porque estoy contando un chiste con las cejas:

“Sus pendientes eran tan feos que le puse un candado a la almeja”

Es tan sucia que me saca al salvaje, a ése que nunca he sido. Sucia de bragas y de alma. Ya no lo aguanto más. Ahora termino las borracheras pensando en la otra. Que si ha dormido bien, que no se deje las llaves en el otro bolso, que me come mal y la veo muy delgada. Bueno, al menos ya es una emoción. Yo es que ya no puedo, no las encuentro. Ni recuerdo antiguas ni fabrico nuevas.

Molaba vaciar el lleno, y no lo contrario. Nos hemos hecho estadística, curva que asciende, conoce pico y se estrella en picado. El mapa de un test psicológico. Sí, los muy cerdos los diseñan así. El abanico de respuestas está calculado, ninguna opción te dejará salir de la jaula. Siempre tienes sitio y nombre, se las saben todas. De estudiar la disciplina me quedó ese mal hábito de categorizarlo todo, de no dejar respirar al porqué y el cómo de cada quién.

Acabo con que antes sólo eran besitos y abrazos, mientras que ahora quiero estrecharla entre mis extremidades, follármela clavándole las pupilas.

-Mario Vírico te va a sacar a hostias de la cama

-Que venga, que le cortaré la picha ésa que no usa

-Touché

Porno y Poesía (XIII): Sueño/Moción

Posted in Lirismos by Mario Vírico on Julio 3, 2009

HockneyBigSplash

Lo ha puesto todo patas arriba y me gusta, me encanta que me contagie su velocidad. Al hacerlo me revive. Me explica cuatro cosas distintas al mismo tiempo, tiene el don de interrelacionarlo todo. Estamos hechos de un material parecido, eso explica que pueda seguirle el ritmo. Ahora dice que se va a dormir. Se me escapa un beso en diminutivo. Soy una mamá.

Sigo sin poder dormir, intento imaginarla a ella, estoy estúpidamente convencido de que me ayudará a conciliar el sueño. Pero está ocurriendo de nuevo; me hundo en el colchón y sólo dura un par de horas. En esas dos horas he sido alcohólico y me he encontrado con ella en una terraza ajardinada. Hay más gente con nosotros, amigos suyos al parecer, pero ella sólo les ríe los comentarios y se gira a mirarme. Se acerca y me coge del blazier color manila que llevo, me sujeta por una de las esquinas y no me suelta. No puede ser ahora, quizás se trate de más tarde, más adelante. De pronto noto que ya no tiran de mi chaqueta; en los sueños la gente tiende a esfumarse y los arquitectos rehacen las calles en cuestión de segundos. Se ha ido. Camino por una autopista, llego a una ciudad. Entablo conversación con alguien que va de camino a mi pueblo. Me subo en su coche y a mitad de trayecto nos detenemos. Me bajo y vuelvo a caminar en dirección a la ciudad, como ausente, fuera de mí mismo. Parezco Dean Stanton en ‘Paris, Texas’, lo que tiene sentido. Fue ella quien insistió en que la viera. Consigo finalmente volver al pueblo después de ayudar a un niño con el que me pegaba en el recreo. Karma, ‘Flatliners’, Joel Schumacher. El sueño va demasiado rápido, todo se precipita. Llego a casa, pero es otra. De nuevo los arquitectos. Al poco de llegar suena el timbre. Es una anciana, igualita a Elvira Quintillá, la viuda de Rodero. Mi abuelo envejeció con unas ojeras como las de Rodero; relación explicada. Dice ser un ecoterrorista disfrazado. Los cirujanos plásticos también andan saturados de trabajo en esta parte del mundo: Elvira es ahora un hombre. Sale de la casa y vuelve en cosa de minutos. Lleva un pasamontañas y trae a un tipo amordazado. Le ata al pilar que hay en el salón y le empieza a hacer preguntas. Le promete que si responde con sinceridad le dejará ir. El tipo se relaja y confiesa, acto seguido Elvira le ametralla en plena cara con una automática israelí. Empieza a llover sangre, sabe y huele como zumo de tomate podrido. No sabe a metal. Elvira vuelve a su forma femenina y me enseña una serie de fotos con el recién ejecutado torturando a animales. Le digo que me parece fenomenal, que es lo que hay que hacer. Le pregunto si me puede dar trabajo y me responde con un cariñoso pues claro que sí. Se despide y me despierto con el sabor de la sangre atomatada en los labios. ¿Seguirá ella dormida?

Cuánta velocidad, toda la que mi cuerpo parece pedir desde hace tiempo. Me siento de nuevo viviendo en el cuadro de Hockney. Es una obsesión infantil por el azul que todavía me persigue. Creo que moriremos juntos. Yo y la obsesión, quiero decir. Necesito algo así, algo fresco y dinámico. Algo que me devuelva las emociones, que me libere de ese cigarrillo que va y viene a mis labios. Dime qué es el aire, por favor. Sólo sé que lo consumo hasta olvidarme de él. Azul, bragas, el cielo, los arquitectos, la música de piano, el insomnio compartido en un lecho, el silencio que existe en el filamento que conecta ciertas miradas.

Azul, dame azul. La velocidad y la perfección están ahí.

Locura Porcina

Posted in Porco Podcast by Mario Vírico on Julio 2, 2009

Ya ven lo que hacen el calor y el insomnio. Subidones 100% naturales, con su correspondiente delahocismo. Siento que me ha poseído su percepción del Todo, y eso me aterra. Me siento como Bridget Fonda en ‘Single White Female’. ¿Que no saben qué es el delahocismo? Clickeen y apacigüen sus dudas. Ah, habrán visto que al final no me he suicidado, como amenacé con hacer si no se presentaban invitados. Pero la semana que viene sí lo haré. A lo El Kum, con estilo y bizarrismo. Death is in the air.

PigSmile

NOTA: A mi anfitrión no le da la gana colgarme los habituales y majetes thumbnails. Para acceder al podcast pulsen sobre la fotografía. Disculpen las molestias.

La Gran Novela Europea (I): Bichos

Posted in Lirismos by Mario Vírico on Julio 2, 2009

Moths

Las polillas, comensales de ropero que supongo pensantes

Momentos de lucidez como “corbata de sabor afrutado”

Momentos bajos como “esto está muy oscuro”. Pero nunca temen

Las mariposas, polillas policromáticas. Gusanos alados, al fin y al cabo

Grandes actores de colores

Las polillas, mariposas monocromáticas, modestas y tácitas

*

¿Cómo va a ser esto felicidad? No puede serlo teniéndome a mí como hijo, uno que apunta conceptos ridículos como éste y los abre con preguntas. Casi me vuelvo loco. Las veía cada día frotarse contra las lámparas de la terraza, parecían perros lujuriosos frotándose contra la pernera de un pantalón, sólo que ellas se acumulaban de forma desagradable. Y fíjate que llegué a escribir sobre ellas, les dediqué esas líneas tan bonitas. Supongo que era una licencia. En fin, como te iba diciendo, aquel verano sentí cómo se me evaporaba la cordura. Como si la sangre de mis sesos se elevara por encima de mi cabeza. Sentía cómo se me guisaban, te lo juro. Afortunadamente eso demostró ser un estímulo inmejorable. ¿No te repugnan? Sólo son gusanos con alas. Y encima arrogantes,  vanidosos. Todo fachada. Sus alas son, según ante qué o quién, fuertes o débiles. Mierda, ya sé por qué me dan asco. Tanto tiempo intentando negarlo… convencido de que el Yo debe inaugurar el relato, de que el Yo es esencial… y míralas, tan entregadas a la luz. Dicen que les guía, como un sistema de navegación celestial. Bonito, ¿verdad? No como esa puta enferma.

-Jamás supimos si era seguro o inseguro. Una marea humana el chico, te planteaba dudas constantemente. Se le recuerda mejor de lo que se le trata, eso también te lo digo. Por aquí se lo callan todo, yo no hago eso-. Esa puta me da por muerto, cuando es ella la que hace tiempo que anida larvas. Su caja torácica llegó a estar como una piñata viscosa, goteaba gusanos. Lo sé porque un jabalí escarbó en la parcela y destapó su dormitorio. A mi me gusta llamarlo dormitorio. ¿Sabes que a esos bichitos les encanta el sabor de la metástasis? No miré con mucho detenimiento, en realidad me producen asco. No encajo en un perfil fóbico ni nada parecido. Es pura repulsión. Yo no tengo fobias, y si las tengo las supero. En cualquier caso soy feliz desde que esa paleta entrometida mora la tierra. Jajaja, ¿te has fijado en que he escrito tierra en minúscula? No lleva la gran T de Tierra.

Les engañé a todos. Primero dije que se llamaría de un modo, más tarde le cambié el nombre y desaparecí. Dejé el manuscrito en la mesa de la cocina. Tuvieron que verlo. Disculpa, me llaman por teléfono.

-Dime

-No compran

-¿Cómo que no compran? ¡Estoy muerto, joder, tienen que comprar! ¡¿Pero cómo no va a venderse?!

-Lo siento, de veras. Yo me he limitado a hacer lo que me pediste

-¡Qué coño vas a sentir tú, hijolagranputa!

Ese era un amigo. Bueno, no. Ahora ya veo que no. ¿Tú te crees que tiene la poca vergüenza de hacerse el afectado? Oye, no me mires así. Te prometo que no te voy a hacer nada. Tú confía en que se venderá, pon algo de ilusión en esas pupilas tan mustias. Piensa que eso te salvará la vida. Malos rollos a mí no, señorito. Piensa en lo de la piñata. ¿Desagradable eh? Pues venga, dame un poco de ilusión. Tu ilusión alimenta este mundo, es como una gran piruleta de cáncer para los gusanos que lo pueblan. ¡Irresistible! Jajaja, no te asustes, hombre. Sólo te necesito hasta que se haga la venta. Soy persona de palabra y te prometo que saldrás de aquí vivo y entero. ¿Lo ves? Esa mirada me gusta más, atenta y centrada. El Miedo es fatal. Tienes que nombrarle con una gran gran M. Siempre. Si no lo haces él se acaba enterando y viene a por ti. Por culpa del Miedo no pude acabarla en años. Dejé de intentarlo, y aquí nos tienes. Esperando que se cierre el negocio. Es por eso que te necesito. Tú eres mi lector, mi intelecto cero. Si todo sale bien te pondré una gran gran L.

The Ballad of Yuri & Lara

Posted in 24fps, Overtures by Mario Vírico on Julio 1, 2009

Zhivago

Amar a Lara es una putada de dimensiones históricas. La sombra de Komarovsky, una indeleble. Añádele el palacio helado, mezcla el hambre y la guerra, los abrigos raídos y los cuerpos apretujados. Dáselo a un niño. Mata a Zhivago gritando el nombre de Lara, en medio de una avenida. Aléjate del hombre noble que yace muerto, aléjate y haz de él un anciano anónimo.

Duele.

Coincidieron la casi tradicional gastroenteritis navideña, la infancia y la inocencia. Las dos últimas no siempre viajan juntas. Si las metieras en el Transiberiano, acabarían a menudo en vagones distintos. Las mías iban juntas, como Tonya y Yuri, compartiendo vagón con Klaus Kinski.

Precisamente hablaba hoy de este fenómeno con un amigo. Películas que uno apenas retiene de niño y que contraatacan años después desde un fotograma o una melodía, invocando recuerdos que uno ignoraba preservar. Se suele dar una colisión deslumbrante. En apenas unos segundos friccionan las emociones más antiguas con las más recientes. El molde con el resultado. Da para conocerse mejor a uno mismo, también para extrañarse consigo mismo. Mnemotecnia y Cine, poderosos aliados que guardan registro de todo aquello que dábamos por perdido. Imagino que en este mi caso la culpa es de Julie Christie. Después de Zhivago seguí quedándome dormido con películas que me llamaban para despertarme después con los ojos húmedos, como si no cupiera la posibilidad de volver a verlas, como si ya no quedara nada. Y cuando digo nada es nada. También me descubre un paralelismo que desconocía. Aparentemente menor, y sin embargo muy significativo. Nuestros nombres, el suyo y el mío, su sonoridad. Hay también una sombra que nos persigue y nos desune.

Maldito Komarovsky.

Apártate de ella, lobo.

Waiting for the Sun

Posted in 24fps by Mario Vírico on Junio 30, 2009

Waiting for the sun

El biopic nació para ser denostado. También para denostar con intermitencia a las figuras que trata, una actitud de lo más hipócrita. En el otro extremo se encuentra la hagiografía, término que siempre aparece al comentar el género. Casi prefiero la comicidad involuntaria que se da en los biopics de la primera categoría. Artista lunático le alza la mano a su sufridora esposa, se excede, enloquece. Entonces el director lo llena todo de acentos, ya sea para criminalizar o para compadecerse del célebre de turno. Qué hijo de la gran puta, o qué criatura tan compleja. Después de esto casi siempre llega un montaje redentor con violines y encadenados. Ay, la intermitencia. Qué jodida y divertida es, sin duda por lo chocante de su cinismo. Aquí me acuerdo de la pobre Karen Carpenter en su telefilm biográfico, un pedazo de basura de lo más interesante. La anorexia y la bulimia contempladas con un tremendismo de telenovela venezolana. Uno lo ve y siente la presencia de un dedo impertinente y acusador escondido tras la cámara. No sufran, al final ‘Close to You’ lo arregla todo. Bueno, casi todo.

‘The Doors’ no tiene demasiado que ver con ninguna otra muestra del género. Ocurre que es irremediable, viniendo de un tipo tan controvertido como Oliver Stone, dudar si lo que se nos narra se hace con admiración, moralina u objetividad. Diría que se encuentran las tres posturas, y eso es interesante porque le libra de los males del biopic. La mímesis de Val Kilmer no parece demasiado estudiada, desprende una rara espontaneidad en algunos momentos. En aquel tiempo, Stone quería además contarnos su historia de los USA. Así es que no, ‘The Doors’ no es un vulgar biopic, sino un instrumento cronístico, un diorama sobre el rock y sus tentáculos. La autoconsciencia estética de Stone no es aquí un lastre, y ofrece momentos de una belleza y calidad ilustrativa únicas. En su primera media hora se atreve a plasmar parte del imaginario poético de Morrison. Triunfa, consigue destilar un videoclip purísimo, traduciendo a lo visual la faceta abstracta de la música. Stone triunfa porque entiende al personaje que describe. El biopic jamás brinda este tipo de obsequios.

Lástima de la parroquia morrisoniana, dividida entre aquellos quienes escupieron sobre ella y esos otros que la ensalzaron por motivos irrelevantes y equivocados. Como siempre que el vulgo exterioriza su fascinación, vaya. Tampoco le perdonaron a Stone eso de apoderarse de Morrison para hablarnos de su país y su juventud. Ni en nuestro país ni en el suyo. Un hombre incomprendido éste, que seguramente también empleó al rey lagarto como vocal de sus obsesiones. En cualquier caso queda esa colección de cromos fantásticos que puebla la película, génesis a una improbable corriente que bautizo desde ahora como post-biopic. Y es que además puede leerse como una versión mejorada y muchísimo más profunda de ‘Alexander’, con la que guarda no pocos paralelismos y muescas autorales.

¡Mamá, quiero ser pirata!

Posted in PxL by Mario Vírico on Junio 27, 2009

SMI

He estado siguiendo los pasos y tropiezos del inminente remakillaje -palabro de lo más válido- de ‘The Secret of Monkey Island’. El entusiasmo de sus creadores se hace contagioso por un cuestión de principios: parecen debutantes. Y de algún modo lo son, ya que rehacer una obra -los dos primeros Monkey Island pueden presumir de serlo- como ésta invita a renovar parte de la inocencia. Ron Gilbert la criticaba abiertamente a principios de este mes. Y no, crítica no implica derribo, asimilen bien el vocablo. Gilbert rememoraba los segmentos más relevantes del original, pero no sólo eso, sino que le dedicaba un párrafo a detalles aparentemente superfluos pero establecidos como capitales por los amantes del juego. Sin ir más lejos, la escena a lo Keystone Cops que acaece en off cuando robamos en casa de la gobernadora Marley.

Lo bello está en comprobar la expectación que el remake de un juego mil veces superado, conocido hasta en su más insignificante detalle, provoca. Remake que preserva sus hechuras originales, a las cuales se podrá acceder pulsando un botón. Esto es, se ha reescrito el juego partiendo de su código original, uno que ha inspirado centenas de aventuras amateur, a cual más intrascendente. No se puede hablar de nostalgia cuando piojos de la consola veneran la llegada de algo que dan por nuevo,  y eso que se trataba del término a recurrir si uno deseaba explicar la importancia de este remaster: nostalgia. El asunto va mucho más allá. Nos encontramos ante un chiste que devino acontecimiento y volverá a serlo para recordarnos que en el fondo todo consistía en un chiste. Uno muy  malo, absurdo, pero también bellísimo en su pixelado. Ahora llega estilizado, acentuando los azules y los negros de la noche de Melee Island, pero con la foto de mamá en la cartera. Nada nuevo bajo el sol, cierto, pero resulta irresistible. Con ello podremos explicar con mayor facilidad por qué la aventura gráfica ha quedado en un coma irreversible. Dónde se perdió la magia, qué importancia juega la industria en todo esto.

Yo sigo pensando que existe el arte bien enlatado, que éste se vende de maravilla. Pero también que se trata de un fenómeno único, o en su defecto muy poco frecuente.

Porno y Poesía (XII): Profondo Porno

Posted in Lirismos by Mario Vírico on Junio 22, 2009

profondorosso

Ya está superada la analogía que cabe entre la polla y la daga, entre el crimen y el coito. Digo daga y no cuchillo porque ella es muy condesa y ponzoñosa. Además, yo clavo a lo felino. Ocurren varias cosas al sacar el instrumento de un cuerpo. Una es que éste a veces ya estaba muerto… y sin embargo latente. Lo que llamaría no-necrofilia, que se explica porque a la puta le puede la pereza y fornica como muerta. Ocurre también que, con o sin homicidio, todo termina por salirse de su quicio. Compruebo, con más ira que tristeza, que follar y matar son los primeros verbos de una larga serie de consecuencias. Una onda expansiva de problemas y miserias, para ser más exactos.

La metí ahí, pero no me la chuparon. Ahí sí, pero no habían estudiado el capítulo de la fellatio. Comerse una polla no es torturarla con la boca, aunque no le culpo. Tampoco culpo a siete de cada diez mujeres, que no quieren aprender ni ser instruidas. Pero a mí que no se acerquen. Puestos a cargar con responsabilidades prefiero aquéllas que surgen de una buena mamada. Este párrafo es más que nada anecdótico; sirve para llegar al tercero. Creo que los textos se ordenan así, aunque ya no estoy seguro de nada.

Pues aquí estamos ya en el tercer párrafo. Bueno, aún no. Lo anuncio y salto.

Tiendo a imaginar un mundo donde el asesinato no está penado, ni se juzga desde los palacetes morales. Pienso que, de haber un mundo así, follaríamos más y mejor. Incluso puede que la tasa homicida descendiera hasta márgenes pacíficos. Ella dice que El Flaco es buena gente. Qué va a decir si el muy zorro cubre su parte miserable con gentileza. Le golpeo en el posterior de sus rodillas para hacerle caer y entonces salto sobre su estómago. Le miro desde arriba y le pregunto si cree que merece la pena fingirse una persona que no es. Le pregunto si no siente vergüenza de sí mismo por follar tan mal, por ser incapaz de transmitir cariño. No puede responder porque sólo es un sifón de excusas y sangre. ¿Por qué me haces esto? ¡Yo no he hecho nada! Siempre dicen lo mismo cuando se les empieza a nublar la vista. En realidad pierde el conocimiento por cobardía, su cuerpo no está tan maltrecho. Teme escupir más sangre, teme que el ardor que le está conquistando no cese. Lo teme porque cree que no lo merece, así de arrogante es.

Mejor lo zanjo. La verdadera belleza jamás se marchita, ergo esa Ella no es realmente bella. Esta chica con la que me acabo de cruzar sí que lo es. Ahora que tiene dos hijos es incluso más bella, se le han ensanchado los pómulos. Su barbilla, en alianza con sus labios, dibuja sonrisitas y besitos, incluso antes de emitirlos. Estoy escribiendo desde muchos sitios a la vez. Desde mis cincuenta y cinco años, tranquilos y neoyorquinos. Isaac, el mayor, golpea cazuelas en la cocina. No me enfado, no le grito. Me prometí no hacerlo jamás, no a mi hijo. Estoy lejos de ahora, de este país, del sexo y el asesinato. Sólo bilocado. He tachado una equis.

¿Is there any beer left in the fridge, honey?